Hasta hoy hemos considerado que ANAPS había nacido para ponerse al servicio de los “encuentros”, encuentros verdaderos, humanos, dónde el poder tocarse, mirarse físicamente era lo principal, inamovible e incuestionable.

Desde ya hace un tiempo prolongado, estamos recibiendo “solicitudes del mundo” (literalmente hablando)  de hacer algún tipo de curso on line, pues no tod@s pueden por horario, por cercanía por tiempos, por dinero, por diversos motivos, quedaba mucha gente con el anhelo de trabajar en esta dirección.

Ante la pandemia declarada por la OMS que nos ha confinado a todos en los hogares, sin ninguna seguridad en el futuro, del cuando, como y hasta cuando?,  las solicitudes aumentaron considerablemente: “Necesito mirarme, necesito reelaborar el camino, necesito herramientas de autogestión, de vida y para la vida”.

Este nuevo escenario, y lo que nos continúa demandando el mundo, nos obliga a replanteamos el sentido de ANAPS con las siguientes preguntas: ¿Qué es la tecnología?, ¿Qué hay detrás de ella?, ¿Qué fuerzas e intereses se mueven?, ¿debemos de aprender a convivir con ellas?, ¿Qué es el encuentro?, ¿en la actualidad cuales son los diferentes tipos de encuentros?, ¿Cómo “encontrarnos” a través de internet?, ¿se produce verdaderamente un encuentro?, ¿debemos encontrar y transitar esa nueva forma para situaciones que ameriten, y por tanto aceptar que hay diversos tipos, calidad y cualidad de “encuentros”?, e infinitas preguntas más llegaron al alma de la Asociación.

Cambiar la mirada, fue la respuesta que llegó no en una reflexión sino en una “inspiración común”.

La tecnología ya esta aquí, no solo no se irá, sino que se meterá cada vez más en nuestras vidas. Por tanto ponerla a nuestro servicio se está haciendo una urgencia, evitando así no ser esclavos de ella.

 

Esta situación de encierro que estamos viviendo, nos obligó a parar, nos puso contra la espada y la pared,  parar si o si.

Parar y mirarse no es nada fácil, ocupamos y/o corremos todo el día sin saber realmente porqué ni para donde, por inercia unas veces, por impulso otras, por escapismos de nuestra realidad justificándonos por con una cosa u otra… trabajo, deporte, etc, por incertidumbre del futuro generalmente la mayoría de nosotros, por incapacidad de toma de decisiones que sentimos en el fondo del alma que debemos tomar pero por costumbre, apegos, miedo, no tomamos y seguimos luchando por mantenernos mirando para el costado.

Saber cómo actuamos y por tanto quienes somos realmente, qué se esconde tras ese ajetreo diario, tanto sea para impedirme el auténtico camino, como ocultando enormes potenciales que poseemos, cambia radicalmente nuestro presente y por tanto nuestro futuro y el de la humanidad.

 

Podemos elegir continuar “escapando, mirando para el costado” con video juegos, películas, eternas video-conferencias diciendo y haciendo poco o nada todo el día, pegados al móvil: en las redes sociales, reenviando compulsivamente mensajes de toda índole que un rato nos hacen reír, emocionarnos, llorar, pero al final del día la sensación de vacío y soledad es enorme; pero también podemos elegir escuchar música, leer, cultivarnos, reflexionar, hacer arte, manuales, cocinar, meditar, hacer ejercicio, conversar con quienes convivimos... Esta segunda opción que hemos optado muchos para vivir nuestro día a día, evidentemente nos pide más… mirarnos, observarnos, como personas, como sociedad, en mi individualidad, en el presente y para el futuro personal y de la Humanidad.

 

Por todo esto es que La Asociación Nacional Antroposófica de Pedagogía Social, se pone en el mundo en este nuevo territorio “on line”, con clases en directo, grupos muy reducidos y un tiempo prudencial, tanto en horas diarias como en su duración en el tiempo.

Evidentemente el trabajo no será ni comparable desde ningún aspecto a un curso o formación presencial sobre Pedagogía Social, donde no solo se da el “Encuentro físico Humano”, sino que la profundidad con la que se puede trabajar, la cantidad de horas y la calidad del proceso son diferentes.

Aún así sentimos que si la gente lo solicita y ahora más que nunca, tenemos el deber de intentarlo y valorar juntos que sucede en el alma de los participantes en este nuevo camino.

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